Alucinando místicamente

Hace unas semanas atrás, después de una larga discusión en FaceBook con amigos, algunos estudiantes de filosofía, algunos ingenieros y otros estudiantes de psicología, uno de ellos me recomendó leer el libro “Las enseñanzas de don Juan” ya que así vería algo que no estaba viendo aún. Por supuesto, ni lento ni perezoso fui tras el libro. Convengamos que cualquier lectura es buena, es la forma de conocer ideas y pensamientos, para luego poder incorporarlos o, por supuesto, desecharlos.

A medida que leía el libro encontraba comportamientos, por parte de los protagonistas, que me chocaban, que me hacían ruido. Por un lado, Juan, un aborigen al que se le atribuye gran conocimiento y el que es consultado por el protagonista del libro, desde un encuentro casual hasta en las experiencias místicas más exorbitadas, como el poder volar, o ver un perro que representa un espíritu, o la búsqueda de un lugar donde las energías malas o buenas fluyen. Juan poseía un comportamiento esquivo en todo sentido, cuando se le consultaba sobre cualquier tema, el contestaba con ambigüedad, cuando se le presentaba un elemento racional, este respondía con vehemencia arguyendo desconocimiento y falta de formación, de experiencia por parte del interlocutor.

Por otra parte, al que podríamos llamar protagonista, el que consultaba a Juan, tras cada experiencia, intentaba plantear un elemento racional que explicara lo que había pasado, pero sucumbía fácilmente ante el razonamiento místico de Juan.

Como condimento adicional, todas estas experiencias místicas giraban alrededor del uso de plantas alucinógenas, pero ancestralmente sagradas.

Y esto último es lo que me llevaba a cada vez más querer dejar el libro a un lado y seguir con algo más interesante. Por supuesto, terminé de leer el libro y le consulté, a la persona que me había sugerido su lectura, cuál sería el siguiente paso, ya que seguía sin ver donde tenía que rectificar mis argumentos, ya que el planteamiento sobre la lectura del libro tampoco había arrojado indicio alguno sobre qué puntos debería prestar especial atención. La respuesta fue igual de simple, como si un halo místico, después de leer el texto me hubiera invadido y entendiera la razón: – Ahora fúmate un peyote.

Indudablemente no haría tal cosa – Pretendo conservar mi cerebro lo menos intoxicado posible; bueno, si cerveza – pero me llevó a pensar en algo que creo haber leído o escuchado en algún otro lugar, o simplemente tuve un chispazo de intelectualidad y lo generé por cuenta propia, sea como fuere, el punto es que nuestro cerebro nos juega en contra al tratar de pensar racionalmente, debido a que prefiere creer en posibilidades místicas siempre y cuando se le presente algún factor que lo lleve a pensar de esta forma.

Veamos el siguiente ejemplo. También, hace unos días atrás, me llegó el boletín de la revista de neurología donde se mostraba que en un porcentaje alto de pacientes con Parkinson, al tratarlos con levo dopa, generaba un deterioro cognitivo por la aparición de alucinaciones. Para cruzar referencias, consulté otros materiales e incluso aproveché para consultarlo con mi profesor de neuropsicología, el cual confirmó esto. El problema es bastante simple, si nos atrevemos a plantearlo así. Y se debe a que el exceso de dopamina en la corteza frontal acarrea las alucinaciones. No creo que haga falta ahondar en mayores detalles sobre este punto, pero por supuesto, hay mucho más para comentar.

Ahora. ¿Qué tiene que ver esto con nuestra necesidad de creer? Supongamos que alguien se acerca, con una bata blanca y te propone inyectarte dopamina para que así, por medio de las alucinaciones puedas conocer el significado de la vida. Creo que a más de uno se le cruzará por la mente el hecho de que algo tan científico, que claramente influirá sobre nuestro cerebro, poca relación tendrá con alucinaciones místicas. Sí, alucinaremos, pero nunca podremos llegar al misticismo necesario, o la predisposición de creer en este, como para decir que no causó más efecto que el de estar drogados.

Bajo la misma situación, pero ahora, es alguien que sale detrás de humos de incienso, se viste completamente diferente a lo que estamos acostumbrados y te habla con acertijos y ambigüedades y en este caso, te propone hacerte una infusión de una planta sagrada, milenaria, cuya formulación para la preparación solo él conoce, con la cual podrás conectarte con el mundo espiritual por medio de alucinaciones y así sabrás el significado de la vida. Es probable que, bajo estas condiciones, sí se acepte la propuesta y toda alucinación calará en nuestra necesidad de mitología.

Lamentablemente para aquellos que optarían por la segunda propuesta debo decir que no hay ninguna diferencia con la primera, y por lo tanto, solo estarían drogados, alterando el normal funcionamiento de sus cerebros, pero, por supuesto, la segunda propuesta suena más interesante, y de hecho es más creíble si lo que buscamos es querer saber el significado de la vida. Creo, entonces, que el problema radica en los conceptos que tenemos sobre lo “sagrado“, lo “ancestral“, y queremos, de alguna forma, creer en que lo que no sabemos fue respondido por culturas mucho más viejas, que no conocemos tampoco, y que con el paso del tiempo, el mundo y nosotros se han olvidado de sus secretos. Por supuesto, el científico que vive a la vuelta de la esquina no podría tener semejantes conocimientos de lo místico debido a que lo conocemos, es nuestro vecino, hemos compartido alguna comida con él, incluso vemos que es tan humano como nosotros. Pero por el contrario, este viajero foráneo, distinto, del cual nada se, y no se parece en nada a mí, me ofrece justamente lo que estoy buscando, un alimento a mis fantasías, sin darme la pesada tarea de buscar el motivo por el cual eso funciona como funciona, por lo que hace blanco en nuestras metes como la mejor de las posibilidades y por supuesto, aquello en lo que debo creer.

Alucinar con una planta o con una droga sintética no difiere en sus resultados, siendo que ninguno de los dos nos llevará más allá de una disfunción de nuestras capacidades y percibir erróneamente la realidad.


7 comentarios on “Alucinando místicamente”

  1. Interesante el post.
    Creo que se puede trazar una relación con algo que nos paso en una charla de amigos hace un tiempo. Uno del grupo recién recibido de medico, por otro lado la madre de otro amigo, gente de campo que se crió entre curanderos y mano santas. Hablan de la culebrilla y de como curarla, las recetas que se pasaban y por el otro lado El recién recibido medico refutando cada una de las explicaciones místicas.
    Lo curioso es que por más explicaciones y recetas químicas que el doctor presentaba la señora no cambió de parecer. Fue interesante sentir que la señora estaba aferrada a conceptos que no iba a cambiar por más que se le presenten mil y una pruebas.

    Saludos Matias y welcome to wp🙂

  2. Me olvidada, este domingo en NatGeo van a dar un documental sobre drogas, las legales, la ilegales y las místicas, según publicitan … 22hs

  3. Las ideas arraigadas desde pequeños son muy dificiles de modificar. Esto, en muchos casos, porque la persona no quiere verse en la situación de modificar toda una estructura en la cual ha apuntalado sus creencias.

  4. Javo dice:

    Igualmente los que crecieron sin una gota de misticismo, solo podrán ver el lado racional, por el solo hecho de que no quieren verse en la situación de modificar toda una estructura en la cual ha apuntalado sus creencias… siguen siendo creencia.
    O hay alguien que pueda decir…”yo se” sin que nadie lo refute?

    • Te respondo lo mismo que te puse en el buzz:

      Javo, es que justamente me das la razón al decir que depende de cada cerebro y como esté este conectado, cuales hayan sido sus experiencias y vivencias durante el transcurso de su vida. Todo eso, la forma en como vos interpretes la realidad no quita que la realidad en sí exista tal cual es. Un perro es un perro, aunque culturalmente quieras creer que es mítico. Me refiero a que la verdad de la realidad es aquella de la cual podamos estar más seguros de que es como tal, y no la interpretación que podamos darle en base a nuestras creencias. Para elemento fácil me remito a la explicación que dio Richard Dawkins, ateo y científico que responde a la pregunta de: – Y si usted se equivocara?. Su respuesta fue simple. Como naciste rodeado de una cultura que cree en algo especifico, tus creencias rondarán sobre estas. Si hubieras nacido en Grecia en hace mas de 2000 años, creerías que el trueno y el rayo son validas evidencias de la existencia de Zeuz. Si hubieras nacido en una cultura nórdica, creerías en que es el martillo de Thor el que causa este efecto. En cualquier caso, depende de donde hubieras estado, y bajo que parámetro te hubieras educado, por lo tanto, tu elección en que cuestión mística creer dependerá de este factor, siendo, el científico el único que puede quitar ese velo místico explicando el motivo y el factor de realidad que esto contiene.

      Te recomiendo que veas los conceptos de relativismo para entender a que hago referencia y porqué, justamente, pienso que no es acertado aceptar lo relativo.

  5. PiensaDiferente dice:

    Deberias leer el resto de los libros, Don Juan solo basa el uso de drogas para aquellos que estan bloqueados y no pueden expandir su mente.
    Mirate este video.

    Por cierto, tu cerebro contiene drogras “Pretendo conservar mi cerebro lo menos intoxicado posible; “, siento decirte que desde que nacites estas intoxicado.

    La dimetiltriptamina (DMT) es propiamente el principio activo enteógeno de la ayahuasca. La DMT se encuentra de manera natural en el cerebro humano exactamente en la epífisis o glándula pineal y en el de otros mamíferos, considerada como un neurotransmisor. Es el psicodélico de acción más intensa que se conoce y de mayor impacto visual. Se encuentra en numerosas plantas y semillas, como en la Mimosa hostilis o en la llamada ojo de venado. Se produce en pequeñas cantidades cada vez que un individuo sueña, y en las experiencias cercanas a la muerte.

    Por lo de creer en que lo que no sabemos fue respondido por culturas mucho más viejas, que no conocemos tampoco, prefiero las culturas viejas que la cultura capitalista, recordemos el tercer mundo, la guerra de Irak, la cultura del todo vale por el dinero, no me gusta mucho y creo que la cultura de la crisis donde millones de personas lo estan pasando bastante mal, es la cultura creada por los mejores universitaros de Yale, Harvard, la verdad no me gusta nada esa cultura.

    La verdad ni me gusta la vision de Don Juan ni la vision de los racionalistas fanaticos, me quedo con mi propio sistema operativo, como dice Terence.

    • PiensaDiferente, me parece que puntualizar en una parte de mi comentario para la argumentación o la demostración de un punto específico tratando de querer demostrar incorrección en el planteamiento no es necesariamente la mejor de las opciones. Digo, creo que haber sido claro a qué tipo de drogas me refería, y si no, deberé ver de ser más explícito la próxima vez. De la misma forma, todas estas drogas no surtirían efecto alguno si nuestro cerebro no contuviera receptores sobre estas sustancias. Así como podemos intoxicarnos con los opiáceos, nuestro cuerpo tiene la capacidad de producirlos de forma natural, y por supuesto, receptarlos para reaccionar sobre ellos. El problema, y es a lo que me refería, que no prefiero exponerme a intoxicaciones que lleven a comportamientos descontrolados, pérdida de racionalidad, o demás efectos asociados a esta intoxicación. Dentro de nuestro cuerpo se producen diferentes neurotransmisores que forman parte del normal funcionamiento, incluso aquellos que podrían ser asociados con funciones negativas, pero de nuevo, el exceso, como en el caso de fumar mariguana, inyectarse diferentes drogas, interactuar con el peyote, o incluso masticar un blíster completo de aspirinas, producirá desvaríos.

      Por otra parte, creo que (Nuevamente pido disculpas por no haberme podido hacer entender), confundes conceptos al citar al capitalismo como un gran mal, y no es que lo justifique, pero el socialismo, el comunismo, los gobiernos de facto, o cualquier otro ismo llevado a sus extremos no han dado necesariamente grandes buenos resultados, y menos para todos. Por otra parte, no creo que sean comparables estas ideas por sobre el concepto cultural que planteo. Me refiero a que destacas elementos visiblemente malos asociados al concepto que tienes de capitalismo, y suena a idealización aquellas culturas que no conocemos o que están distantes, con esto me refiero a que es común asociar aquello que es lejano con una idea idealizada del mismo, pero si hablamos de culturas antiguas, podríamos nombrar que en pleno México, se arrancaban corazones en nombre de los dioses, en Esparta se arrojaba por acantilados a los niños con algún tipo de deficiencia, y así podríamos seguir citando ejemplos de “humanidad” en diferentes culturas que no difieren de lo que citas.

      Te recomiendo el libro “Constructores de la otredad” que lo puedes conseguir del siguiente link: http://www.iigg.fsoc.uba.ar/grassi/textos/constructores_01.pdf
      De hecho es promovido por la UBA (Universidad de Buenos Aires), esto con respecto al tema de visualizar a eso lejano como idílico.


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