Catarsis

Hace tiempo que no escribo nada, y ese mismo tiempo estuve pensando que escribir, así llegué a la conclusión que necesitaba poner algo de mi, como para cambiar un poco la cara, lavarla, refrescarla. Siempre tocando temas relacionados a la informática, por lo que tenía que decir algo diferente.

 

Por más que lo intenté, no hubo manera, la informática esta en mis venas, por este hecho es que les contaré un poco del como empezó mi vida en este mudo que ya empieza a mostrar sus estragos, con las primeras tempranas canas en mi cabeza.

 

¿Cuando empezó?

 

Existe un punto en la vida donde debes optar por un camino. Desde muy chico, puedo decir desde que tengo memoria que tenía memoria, o sea, a eso de los 5 años de edad, tenía una idea fija, yo, quería ser veterinario. No había forma que alguien me sacara de la cabeza esta idea, incluso años más tarde, como unos 11 mas tarde, trabajé en una veterinaria, pero no nos desviemos del tema.

 

El punto es, cuando empecé con esto, con la informática, aunque no sea necesariamente el momento cuando me decidí definitivamente por la informática, pero podemos situar este momento en mi sexto cumpleaños (Sí, a los 6 años), cuando corrí con mi padre a la única tienda de tecnología del pueblo (Digamos tecnología, a un lugar donde vendían calculadoras y relojes), para adquirir un ordenador. Debo reconocer que el nombre del mismo escapa por completo a mi memoria, pero no sus características.

  • 2 KB de memoria
  • Cartucho de expansión para 16 KB
  • Carga de software por medio de casetes

En definitiva, una monstruosidad para su época, hablamos del año 1983. La ventaja de esta maravilla tecnológica era que traía un manual completo del lenguaje de programación con el cual podrías hacer tus programas (De 2 KB). Aunque a esta temprana edad solo había aprendido a conectar el aparato al televisor, escribir LOAD para comenzar la carga de un programa, y apretar el triangulo del pasa casetes para que la cinta comenzara a girar, y así, poder jugar un simple juego donde un cero caía desde la parte superior de la pantalla y desde el otro extremo debíamos lanzar un disparo para que impacte con este.

Aunque pase un tiempo jugando, la tecnología seguía adelante, y mi ordenador sin nombre se convirtió, a los 2 años en un hermoso Sinclair Spectrum de asombrosos 48 KB de memoria, y una vez más, acompañado de un estupendo manual con el lenguaje de programación incluido.

A estas alturas, con 8 años de edad, deje de jugar (un poco) para comenzar con el traspaso del código de ejemplo del manual al ordenador, tratando de entender que y porque hacía lo que hacía. Debo aclarar que el manual estaba en perfecto castellano, por lo que, aprender el lenguaje resultaba medianamente fácil.

A todo esto, el único centro de capacitación en el pueblo, dejo de lado la enseñanza de la tan necesaria taquigrafía, por un curso piloto de desarrollo de software. El cual se produciría en otras estupendas máquinas, las Commodore 64.

Como era de esperarse, o mejor dicho, como muy pocos sabían que era un Commodore 64, y más aún, algunos no sabían que era un reloj digital, no había otra opción que yo, a mis 8 años de edad, tomara el curso. El curso paso sin pena ni gloria, con esto quiero decir que para un niño de 8 años, posiblemente estaba mas preocupado por el último capitulo de Hi-Man, y no tanto por darle a las teclas. Aunque la nota final fue 7 sobre 10, nada mal.

De cualquier manera, yo quería ser veterinario, pero puedo afirmar que mi pasión por la informática comenzó en este momento, o mejor dicho, fue el momento en el cual elegí uno de los caminos.

El lado oscuro.

Como todo en la vida, siempre hay un momento de oscuridad, donde el protagonista se ve inmerso en una nube densa que lo aleja del objetivo primordial.

Después de la Spectrum, vino la primer PC XT, pantalla monocromática, 640 KB de memoria, disco flexible de 5 1/4, y tantas cosas para hacer con este tremendo avance.

Mi momento oscuro fueron los que viví con esta evolución, desde el XT al AT, al 2×86, al 3×86, hasta el sucesor inmediato.

Oscuro, debido a que, posiblemente podría haber aprovechado ese tiempo para interiorizarme mas en los lenguajes de programación, aunque lo intenté, con DBase, pero prefería jugar juegos con los amigos. Tengamos en cuenta que yo, sí, quería ser veterinario.

De cualquier manera, en toda oscuridad siempre hay algo de luz, por lo que este tiempo no fue del todo desaprovechado, ya que, muchas veces cansado de los mismos juegos, y el no tener nada más adelante que el sistema operativo, o el mismo juego aburrido, no quedaba otra alternativa que empezar a ver que había adentro de esos archivos con extensión COM, o EXE, o SYS.

Esto me llevó a utilizar herramientas que leían el código de estos archivos, transformándolo a hexadecimal, para hacer, finalmente una interpretación en ASCII del mismo. Debo decir, y espero que nadie se enoje, que las versiones de MS-DOS, no era de propiedad de Microsoft, como tampoco se llamaba MS-DOS, hasta el punto de que el comando DEL, o DELETE no era tal, si no que se había transformado en BORRAR, o que los juegos, en sus presentaciones, no habían sido programados por sus autores, si no por mi.

 

La resolución.

 

Después de divagar durante el mundo oscuro, vi la luz, o por lo menos, opte por la senda que ya había tomado 10 años atrás. Cuando en las puertas de la universidad, tengo la posibilidad de hablar con el rector de la misma, el cual era veterinario. Después de una larga conversación, me aconseja que no siga sus pasos, si no los míos.

Quería contarles esto, ya que estoy, prácticamente, celebrando mis 20 años en el área, ya que a mis 28 años me doy cuenta que, por mas que las canas ya se vean, fue una de las mejores elecciones que he hecho en mi vida.


2 comentarios on “Catarsis”

  1. Martin dice:

    Muy buen post, me trajo a la memoria mis inicios en esta profesión. Por las dudas esa "monstruosidad" de 2Kb de memoria no era una Sinclair 1000 (TK81 en Argentina) con un teclado liso sensible al tacto y juegos donde los personajes eran representados con ASCII?
    PD: la Sinclair Spectrum era un maquinón

  2. Matias dice:

    Exactamente.
     
    Esa es la maquina. No estaba seguro del nombre ya que la confundia con una revista de la epoca llamada TK80.
     
    Que momentos!


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